Cómo rehabilitar mejor nuestras viviendas. Nuestro artículo, en la prensa local

FOTOSARAPARAWEB(*) Artículo firmado por Sara Velázquez Arizmendi, arquitecto, en representación de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro (COAVN) en Navarra / Publicado en la prensa local: Diario de Noticias (9/4/2017) / Diario de Navarra (10/4/2017)

En Navarra el 55% de las viviendas son anteriores a 1979, año en el que la normativa comenzó a exigir su aislamiento. Y sólo desde 2013 se exigen para ellas unas altas prestaciones de eficiencia energética. Es decir, que la mayoría de las viviendas de Navarra tienen una calificación energética deficiente, entre una D y una F. Es por ello que frente al frío muchas personas no encuentran más remedio que aumentar la temperatura y horas de funcionamiento de sus calefacciones, en un esfuerzo por compensar el calor que escapa por sus fachadas, ventanas y cubierta. Y no todas pueden hacerlo: se estima que en Pamplona hay más de 29.000 personas en situación de pobreza energética.

Un reciente estudio de la Fundación La Casa Que Ahorra analiza la rentabilidad de invertir 7.500 euros, bien en un plan de pensiones, bien en rehabilitación energética de la vivienda habitual. La conclusión es que con el plan de pensiones el propietario cobraría durante 15 años unos 300 euros anuales, descontado el sobrecoste de energía; con la rehabilitación, amortizada en el año de comienzo de cobro del plan, tendría un ahorro de 700 euros anuales.  Al terminar de cobrar el plan, en el primer caso tendría que pagar la energía con el dinero de la jubilación, mientras que la casa rehabilitada seguiría generando ahorro cada año.

Una vez expuestos a grandes rasgos los beneficios de la rehabilitación, los arquitectos, como especialistas en la materia, debemos indicar que no todas las actuaciones tienen la misma eficacia.

Podemos distinguir tres tipos: insuflado de la cámara, aislamiento por el interior y envolvente exterior. Con un insuflado se inyecta aislamiento en la cámara de las fachadas, pero hay zonas como el frente del forjado, el contorno de la carpintería o los pilares donde no hay cámara y no pueden aislarse: como consecuencia, en estos puntos fríos pueden producirse condensaciones y seguiremos perdiendo calor por ellos. Aislando por el interior perdemos espacio habitable, y la solución para eliminar puentes térmicos es más costosa que por el exterior. Por lo tanto la envolvente por el exterior es la opción preferente, ya que elimina todos los puentes térmicos y no se pierde espacio interior.

En caso de no poder alcanzar un acuerdo entre todos los vecinos, recomendamos la solución de aislamiento por el interior con preferencia sobre el insuflado, ya que, en este último, el espesor del aislante se limita al ancho de la cámara, y no se eliminan los puentes térmicos.

Una vez vistas las ventajas, la rentabilidad de rehabilitar y el modo más conveniente de hacerlo, queremos resaltar los principales aspectos de la Ley Foral de Ayudas a la Vivienda, cuya campaña de difusión aparece estos días en prensa. Su conocimiento entre la población no es tan amplio como debiera, a pesar de la importancia de algunas de las aportaciones económicas.

¿Qué actuaciones pueden tener ayudas? A grandes rasgos, las que mejoren la envolvente térmica, las que eliminen barreras arquitectónicas y las destinadas a obtener o mejorar condiciones funcionales o de habitabilidad. Novedad de esta campaña: se reduce la edad del edificio, para el caso de envolventes térmicas, de 37 a 25 años.

 ¿Cómo se obtienen? Por dos vías: las ayudas a la comunidad, independientes del nivel de renta de los propietarios, y las ayudas individuales, condicionadas a que la unidad familiar tenga unos ingresos máximos prestablecidos.

¿A cuánto pueden ascender? En el caso de comunidades, por la envolvente o mejora de instalaciones térmicas centralizadas: 40% del presupuesto protegible, con máximo de 6.000 euros por vivienda. Eliminación completa de barreras: 45% con máximo de 8.000 a 10.000 euros por vivienda.

También se prevé una próxima convocatoria de ayudas del Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDAE), que posiblemente sume otros 6.000 euros por vivienda para mejora de envolventes.

En cuanto a las ayudas a personas físicas, las que dependen del nivel de ingresos, veamos algunos ejemplos: una vivienda en el Casco Viejo (Área de Rehabilitación Preferente) que requiere adecuación funcional y de habitabilidad, puede obtener hasta el 45% del presupuesto protegible, con un máximo de 25.000 euros. Otro campo es el de los mayores de 65 años, y también como novedad los menores de 35, sumando hasta 12.000 euros en ayudas en cualquier zona de Navarra, que ascienden a 25.000 euros en viviendas unifamiliares.

Podemos concluir diciendo que las ayudas suman cantidades importantes en el monto total de la rehabilitación. Existen también préstamos de Gobierno de Navarra y del IDAE, que facilitan el acceso a las ayudas para quienes no pueden realizar un fuerte desembolso inicial.

Con la rehabilitación evitamos la despoblación de barrios envejecidos, haciéndolos atractivos y aprovechando las infraestructuras existentes. Si además ganamos en confort interior y podemos reducir el gasto, sin duda estamos ante un momento excepcional. Nuestros ahorros se beneficiarán y, con toda seguridad, haremos una vez más válido el viejo dicho de que  “como en casa en ningún sitio”.

Sara Velázquez Arizmendi, arquitecto, en representación de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro (COAVN) en Navarra

 

 

 

 

 

 

 

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